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Toxina Botulínica

La toxina botulínica es una proteína que tiene la capacidad de debilitar el funcionamiento de los músculos y se utiliza tanto con fines médicos como estéticos. Con fines estéticos, la toxina botulínica se utiliza para el tratamiento de líneas y arrugas causadas por la expresión facial; esto se consigue relajando, de manera controlada, algunos de los músculos responsables de la expresión facial. La toxina botulínica es un tratamiento eficaz para reducir las arrugas y líneas de expresión, obteniendo así un aspecto más joven y terso de la cara.

La toxina botulínica se utiliza principalmente para el tratamiento de las arrugas y líneas de expresión de la frente, del entrecejo y de la región periocular (las llamadas patas de gallo), aunque también puede utilizarse para el tratamiento de las arrugas de la mitad inferior de la cara.

Paciente tratada por el Dr.  Romero Martín, que ha autorizado la publicación de estas imágenes

La inyección de toxina botulínica es un procedimiento sencillo, que se realiza de manera ambulatoria y se puede combinar con otras técnicas de rejuvenecimiento facial.

Duración del tratamiento con toxina botulínica

El efecto de la toxina botulínica comienza a los pocos días de su aplicación y dura generalmente entre 3 y 6 meses.

Como el efecto de la toxina botulínica no es permanente, su aplicación debe repetirse periódicamente. Los efectos son visibles desde la primera sesión.

Efectos secundarios de la toxina botulínica

La toxina botulínica con fines cosméticos tiene muy pocos efectos secundarios y estos son poco frecuentes.

Toxina botulínica